Cuando se supo la noticia, nadie daba crédito en las aldeas de la comarca: la joven interprete del clave, prodigio de la naturaleza...

Ahora está en boca de todos: desde el herrero del pueblo hasta el esquilador de cabras.

No hay mucho que decir, ante lo que ya todos saben y comentan, pero que mejor que decirlo una vez mas: Altisidora vive, altisidora viva es.

Y cuantos recuerdos trae la buena de altisidora:

Aquellas tortillas que hacía en sus años mozos cuando aún no había conocido varón.

Aquellos bellos años pasados en la amable y desconocida localidad de cuyo nombre no quiero acordarme, donde vivía junto a Dulcinea de Terrasa. Copiando a mano trozos interminables de símbolos que parecian, según dicen, ser música.

Ya lo dijo el poeta, en su famoso compendio di diversi fiori belle di poesia: "al corpo non que nulla pavel".... Que agregar.

Que la vida que te lleve a lugares mágicos querida Altisidora; que si me permites a partir de ahora te llamaré Alti.

Sí, decía lugares de ensueño como Chaaz o Togo, donde encontrarás lo que has soñado.

Todo trae a mi mente una música celestial, que siempre recordaré: Una sonata de Nebra que soliamos tocar y cantar en nuestros momentos menos lúcidos con un texto que sería digno rival de Dante en belleza literaria.

Música celestial, que escuchabamos momentos antes de que un noble caballero, portador de nuestra amistad, fuera deportado al calabozo, por ir en su corcel con unas copas de más.

Aquel dia, en que la música era como los hermosos ronquidos de una cuerda pulsada suavemente por dos hermanos....

Y así hoy acaba un capítulo de esta fantástica historia medieval, de hazañas heroicas y eventos fantásticos.

Pronto la pluma se llenará de tinta, y el viejo libro de páginas amarillentas volverá a abrirse para escuchar con paciencia.